Una vez constituido el quórum, la reunión comenzó.
ASUNTOS DISCUTIDOS Y ACUERDOS TOMADOS:
Acuerdos y Conversaciones sostenidas a Nivel de Presidencia por un Comité Constituido por Claustrales y Estudiantes que se entrevistaron con el Presidente.
El rector exhortó a la Facultad para comenzar la reunión y comunica que hay tres comunicaciones del Sr. Presidente una de ellas dirigida a él, la cual había preferido compartir con nosotros. Preguntó al Prof. Waldo Torres si querría comunicarse con el claustro respecto a la reunión que había sostenido el sábado con el Presidente.
El Prof. Waldo Torres se dirigió a la Facultad como portavoz del Comité de Diálogo. Puntualizó la relevancia que había tenido todo el evento durante los últimos siete meses, el cual sería recordado por muchos años por haberse constituido la Facultad de Cayey en un solo grupo unido, en reclamo por asumir con integridad y claridad los llamados ajustes al presupuesto. Señaló la importancia de la participación del sector estudiantil que dio ejemplo de la importancia de atender causas justas. Los estudiantes habían expresado que era importante atender estos asuntos que afectaban a largo plazo, aún cuando el precio fuera retrasar en alguna medida los exámenes finales. Manifestó que el paro convocado por los profesores desde el jueves a la 1:00 p.m. se dio tal y como se había aprobado en moción ante la no comparecencia del Presidente para que explicara con detalles en qué consistían los recortes. Aclaró que la reunión que se había tenido con el Presidente se había adelantado al sábado a las 5:00 p.m. y en ella se le había llevado exactamente al pie de la letra las peticiones de nuestra facultad, que la entrevista había sido productiva y que el Presidente había mostrado simpatía por el contenido de las peticiones y que las había encontrado muy sensatas. Que había accedido a poner en una carta sus palabras al respecto y hacerla llegar a nuestra facultad el lunes. Dijo que el Comité de Diálogo asumió la responsabilidad de evaluar el contenido de la carta para determinar si era posible levantar el paro, que la misma satisfacía en sentido general las peticiones. Que se le había aclarado a nuestro Rector que el paro se levantaba porque se continuaría trabajando en una situación de relativa normalidad y no bajo la situación caótica que se había formado cuando se anunciaron los recortes inminentes que implicaban condiciones muy adversas para la academia. Dijo que se reinstalarían aquellos cursos que se habían eliminado de la oferta académica y que a partir de ahora a su juicio había dos tareas importantes que se iniciarían: una de ellas, formar un comité de trabajo representando por el sector claustral y estudiantil, con la encomienda de analizar qué ajuste se podría hacer al presupuesto de Cayey, la otra, tomar como punto de partida que los ajustes se hagan en la medida que las metas de nuestro recinto estén claras y no se limitaran las áreas de desarrollo sobre todo la académica, sobretodo teniendo en cuenta la planificación estratégica, la cual debía estar atada a cualquier decisión de presupuesto. Se refirió a la necesidad de mantener la insistencia de que el Presidente defienda ante el poder gubernamental la solidez fiscal de nuestra institución, incluyendo la devolución de los dineros que se deben a la universidad y que para que esta situación no se repitiera era necesario instaurar procesos de avalúo y planificación estratégica sistémica efectivos.
El Prof. Mario Medina presentó la moción a la Facultad para que se aceptara o rechazara los acuerdos que se habían llegado con el Presidente, la cual fue secundada y no habiendo oposición se aprobó.
El Prof. Porrata Doria censuró que las reuniones empezaban más tarde de lo estipulado y expresó que habían otras posibilidades como la de hacer ahorro de electricidad citando ejemplo de muchos salones iluminados sin alguna persona en su interior y algunos de ellos con el aire acondicionado funcionando. Dijo que el proceso de reciclaje podía ayudar y por último se ofreció a dictar cursos ad honorem.
El Dr. Lamba preguntó si existía algún acuerdo con el Presidente en cuanto a la cantidad que se iba a recortar ya que la carta no indicaba nada sobre el particular.
El Prof. Waldo Torres contestó indicando que el Presidente había aclarado que en sus directrices de siempre y a pesar que se había iniciado con un 8% a cada recinto las instrucciones eran que cada recinto hiciera una reflexión muy particular de su realidad y que hicieran ajustes razonables y que por lo tanto el compromiso entre el grupo de diálogo y el Presidente era que no había número y que se haría un análisis serio de lo que realmente se podía economizar sin afectar la calidad académica.
El Prof. Bruckman dijo que lo que ocurre con frecuencia que al resolver los problemas de déficit era que aquellos recintos que adoptaban una política de gastar lo más que se pueda quedaban en cierto sentido compensado y aquellos que adoptaban la política de la Presidencia de ahorrar quedaban penalizados. Preguntó sobre la posibilidad de que el presupuesto de todo el sistema universitario se dividiera a base de por cientos, que a cada recinto le tocara un por ciento del presupuesto, de manera que la buena administración de ese por ciento redundara en su propio beneficio o en su propia excelencia académica y que cuando un recinto tuviera necesidades mayores entonces hubiera que ajustar el por ciento en dependencia de la creación de nuevos programas.
El Prof. Errol Montes presentó la moción para pasar a discutir la composición de la comisión que discutiría lo del presupuesto para después discutir las tareas más específicas que esas personas iban a cumplir. Fue secundada y aprobada.
El Prof. Casanova dijo que la propuesta era que el Comité estuviera constituido por tres profesores y dos estudiantes.
El Dr. René Hernández preguntó por que no se habían incluido al sector no docente.
El Prof. Casanova contestó que entendían que el sector no docente de todas formas trabajaría con nosotros de una u otra forma pero que pensaba que esto debía responder al claustro en principio.
El Prof. Errol Montes dijo entender que esta comisión velaría por el asunto académico y que si los no docentes solicitaran estar en la reunión se le abrirían las puertas, pero que no se podría decidir por ellos por ser ésta una reunión de los estudiantes y docentes y que además los no docentes negociaban colectivamente y tenían garantías negociadas en convenio colectivo que no podían ser tocadas.
El Prof. Porrata Doria presentó la idea en la que en situaciones de crisis convenía muchas veces empezar con un presupuesto de cero y que cada cosa que se considerara habría que justificar su gasto.
La Prof. Salinas propuso una enmienda a la moción de que haya un representante del personal no docente y en total serían seis en la comisión. Hubo siete votos a favor y mucho más en contra. La enmienda fue derrotada
Hubo cierta confusión y se reconsideró la propuesta de la Prof. Salinas, la cual la explicó en base a dos puntos: el primero era de principio, ya que los empleados no docentes en sus esfuerzos de negociación nos habían favorecidos como docentes y el segundo punto era que había que ver el presupuesto en un plano general y que parte de ello estaba en el personal no docente y a que nosotros los docentes y los estudiantes se nos podía escapar algún detalle.
El Prof. Bruckman expresó que su experiencia en cuestiones de organización sindical era que cada grupo velaba por sus intereses y que no debíamos esperar que los no docentes si participaban atendieran ningún otro interés que no fuera de sus miembros. Terminó diciendo que le parecía que todo eso era parte de ideologías populistas.
Se procedió a votar nuevamente y fue derrotada nuevamente la enmienda de la Prof. Salinas.
El Sr. José Torres del personal no docente dijo querer aclarar que no se trataba de situaciones populistas y que era una realidad que dentro de la universidad la organización del personal no docente se había ganado unos espacios a costa de valor y sacrificios y que el personal no docente tenía tanta capacidad como cualquiera para estar en un comité, que ya la moción había pasado y que el respetaba su derecho, que si había sido democrático no había ningún problema con eso, pero debía saberse que el personal no docente aportaba como cualquier otro y que en cualquier comité que estuvieran, a pesar de no ser profesores, estaban en la mejor disposición de aportar lo mejor y no necesariamente velando por su grupo ya que habían demostrado que mas allá de velar por su grupo velaban por la universidad y la institución y eso debía quedar claro.
El Prof. Errol Montes hace aclaraciones en cuanto a la propuesta original y dice que el veía que La Hermandad y el Sindicato ya tenían unas garantías por convenio colectivo y ellos podían decidir no participar como estrategia en esa comisión por razones particulares, pero que si ellos entendían pedir participación en la comisión debía admitírseles, que es diferente a nosotros forzarlos desde la reunión del claustro donde ellos no tenían la oportunidad de participar en la reunión.
Después de varias intervenciones más se decidió que el Comité estuviera compuesto por los profesores: Waldo Torres, Lizandra Torres, Efraín Colón y Francisco Rivera, los cuales se reunirían y decidirían un alterno. Los dos estudiantes propuestos fueron Erick Figueroa y Luis Oliveras.
El rector da la bienvenida al Presidente de la UPR, Lcdo. Antonio García Padilla y le informa que el claustro de profesores consideró y ratificó los cinco puntos que se incluyeron en la petición de diálogo con él y que se constituyó un comité para ayudar en el asunto presupuestario.
El presidente expresa su entusiasmo de estar reunidos con el personal claustral y de compartir sobre los temas que ocupan el Interés de la agenda. Explica que la coyuntura que se enfrenta tiene dificultades y oportunidades, que la UPR tiene que robustecer su base económica para no estar a expensas de que cualquier coyuntura de contracción se traduzca en una contracción de las operaciones de la universidad.
El Dr. Lamba pregunta al Presidente la manera en que se distribuye el presupuesto de la Oficina Central precisa en su pregunta cómo se determina el 1.7% de dicha oficina.
El Presidente explica que la universidad por ser una institución de servicio que garantiza la estabilidad del personal, no tiende a hacer un presupuesto de base cero, que más bien carga con unas tradiciones acumulativas que con una racionalización de los por cientos que corresponden a la Administración Central o a las unidades y que en su juicio deberían ser reorganizadas y que se movería en el futuro en términos de “Bench Marketing”. Dijo que otras universidades multicampus se movían entre 1% y 2% de presupuesto.
El Dr. Lamba plantea que en algunas de las instituciones multicampus todo el ingreso va a las unidades y que estas mediante una junta universitaria determina por base de número de estudiantes y por el ingreso a la unidad su aporte hacia la Oficina Central, lo cual el consideraba más justo que quitar un número redondo para todo el mundo.
El Presidente responde que las universidades que dependen mucho del ingreso de matrícula son las que tienden a funcionar en base al “overhead” pero el consideraba que la inconformidad no tendía a depender de cómo se formule la ecuación sino de cuanta satisfacción hubiera con el uso y manejo de los recursos.
El Prof. Errol Montes pregunta quien era o como era el mecanismo, ya que no se había podido anticipar con suficiente tiempo esta crisis que hubiera permitido planear y no tener que tomar medidas con urgencias con el año fiscal encima, enfatizó que esta crisis era anticipable desde febrero o quizás antes y no se habían tomado las medidas necesarias. Preguntó además sobre las medidas que se estaban tomando en Presidencia para hacer recortes en la Administración Central cuando se les estaba pidiendo a otras unidades hacer uso más eficiente del presupuesto que les toca y por último preguntó cuales eran las medidas que se estaban tomando para evitar este mismo problema el próximo año para poder tomar discusiones con más calma sobre la situación presupuestaria por venir.
El Presidente explicó que cuando él había tomado el cargo el 1 de diciembre anterior, era claro que la universidad había cerrado con un déficit del año anterior de alrededor de nueve millones de pesos y que se iba a impactar el año entrante y que su magnitud dependía de los ingresos del Estado para ese año y cuando la Gobernadora anunció en el informe del presupuesto el estimado de ingresos se trató de acelerar la evaluación y tan pronto se tuvo se dio a conocer. Explicó que la universidad tiene una situación particular por no contar con reservas y que no teníamos como acojinar las contracciones en los ingresos para capear los ciclos económicos y un ataque como el del 11 de septiembre detuvo el consumo y detuvo la producción, que no podíamos estar a expensas de este tipo de coyuntura. Informó que las unidades estaban sometiendo un presupuesto de 41 millones más en iniciativas y si se hubiera funcionado con estas peticiones que llegaron en marzo se hubiera tenido un déficit de 102 millones en lugar de 61 millones. Al explicar porqué no lo sabíamos antes dijo, que nunca sabemos antes cuanto vamos a tener porque funcionamos con un ciclo presupuestario tardío que parte de la premisa de algo más habrá y si tuviéramos reserva no sería tan arriesgada esa manera de funcionar.
El Dr. René Hernández expresó que la coyuntura que el Presidente mencionaba había provocado un gran malestar pero que él prefería hablar de las causas que lo provocaban. Opinó que el malestar a su juicio se daba porque se nos pedía participar en la solución de un déficit que nosotros no participábamos, se nos pedía participar cuando había emergencias pero no cuando se generaba el presupuesto, cuando se dictaban las prioridades de la universidad no se nos consultaba, ahí no se nos preguntaba qué podíamos hacer, sino simplemente se procedía. Dijo que el creía se podía dar una apertura a la universidad si rutinariamente el presupuesto fuera discutido o al menos publicado porque una duda natural era si realmente existía el déficit o era medidas contables que habían que establecer. Dijo que habían proyectos valiosos como el Hospital de Carolina que cumplía cierta función y que podían tener déficit, pero que lo único que sabíamos siempre es que teníamos que recortar porque nos lo ordenaron, que nos pedían participar en el recorte de la estrechez, pero nunca nos habían pedido participar en el diseño del presupuesto y decir cuales eran nuestras prioridades y al final terminábamos siendo partícipe de un déficit del cual no teníamos idea y del cual existían mecanismos en los sistemas automatizados de la universidad para detectarlos a tiempo e impedir que se produjera el déficit para que no se produjera el gasto.
El Presidente aceptó que había mucho de eso y que era parte de una cultura de conciencia sobre el manejo de las finanzas de la universidad que había que mejorar en la conciencia sobre las limitaciones de los gastos, de cuales eran, cómo se producían los ingresos, cómo era que se comprometía la universidad en esos ingresos y de la dinámica del presupuesto, de las restricciones que imponían las tendencias, de la bonanza en los años de bonanza y estrechez en los años de estrechez. Por último concluyó que esa cultura iba a mejorarse por coyuntura como ésta a la que le veía en ese aspecto el lado positivo.
El estudiante Isael Santiago preguntó: primero que dada la coyuntura de austeridad que se enfrentaba como se lidiaría con una universidad en que el 90% de su presupuesto era invertido en sueldos y el 10% para operar, segundo que el Presidente no lo tomara mal pero por qué no asumía a modo de ejemplo aplicarse a su sueldo el 8% de reducción que propuso a los recintos, tercero como justificaba dada las circunstancias los sueldos extravagantes de sus ayudantes.
El Presidente contestó a estas pregunta, expresando que en la cultura puertorriqueña una institución de servicios tenía que evaluarse con conciencia de su pasado, de sus objetivos y del entorno que operaba, que buena parte de su presupuesto iba a estar dedicado a compensaciones debido a su expansión, ya que cuando un campus pasaba de un programa asociado a un programa de bachillerato generaba más demanda de personal docente, que cuando aumentaba sus espacios generaba más personal de mantenimiento y eso se traducía en nóminas, que la reorganización de programas no contemplaban planes de despido aunque conllevara un costo social, pues una economía en desarrollo como la nuestra tenía que tener mucho cuidado en lanzar a la calle a gente que quedara pillada en los ciclos de empleo. Expresó que no reduciría el salario del Presidente porque sería un arrebato de demagogia y no creía que no le daría lustre a la universidad ni se ganaría el crédito que el liderato de una institución académica se merecía, que lo que se haría era llevar a una posición menos competitiva frente a otras universidades. Terminó diciendo que prefería tener gente de equipo bien compensada, aunque no fuera de estándares, que hiciera un buen trabajo y redujera la necesidad de contratos externos de servicios.
El Prof. Errol Montes retoma la palabra, aclara que no es una situación personal hacia el Presidente pero se ha discutido por muchos años el gigantismo de la presidencia de la Administración Central y que encima se nos ha puesto una Junta de Síndicos que también consume parte del dinero pero concretamente pregunta qué medida de ajuste presupuestario se están tomando para evitar el gigantismo de la Administración Central para anticipar esta situación para el año fiscal que comienza en el 2003.
El Presidente expresa que ha tratado y se va a dirigir aún más en la reorganización de la oficina del presidente dependiendo lo menos posible de los costos de asesoramiento. En cuanto a la Administración Central toca, ha pedido hacer el mismo análisis que ha sugerido en las unidades con la particularización de la necesidad de cada gasto discrecional, sin echar a nadie a la calle que tenga una garantía de empleo permanente en la UPR. Aplicar el concepto de que si hay una gotera hay que arreglarla a tiempo antes de que se dañe el plafón. Comenzar a trabajar con una idea más clara de cuales son las posibilidades económicas de esta institución y hasta donde podemos mover el gasto.
El Prof. Pérez Llavona plantea que se pagan 48 millones al año para amortizar la deuda y pregunta si se ha pensado en refinanciarla, dado que los intereses han bajado, además si se ha visualizado auto asegurarse o aumentar los deducibles, ya que se pagan 3.3 millones en seguros. Por último dice que se pagan 21 millones en gastos legales y contables y pregunta si eso va a subasta o cómo se elige la gente para proveer esos servicios.
El Presidente expresa que la deuda se refinanció apenas dos años atrás y eso fue lo que generó el margen para financiar algunos proyectos y mobiliarios mayores que están en proceso de construcción. Que la universidad ha llevado sus capacidades de seguro al máximo y puso como ejemplo el mal práctica de sus programas médicos. Por último que los servicios de abogados y contables no se podían llevar a subasta porque se los ganaba alguien a 5 pesos la hora pero lo que pasaría después con los casos sería otra cosa.
La Prof. Janice Gordils expresa que hacía mucho tiempo que no veía a todo el claustro reunido con los estudiantes y el personal no docente pero que ella pensaba que nuestro problema no era solamente presupuestario, ya que esta era una pequeña parte del problema que había que remontarse a cuando se obligó a la universidad a pagar por extensión agrícola que tenía un presupuesto aparte, a todas las partidas que se habían ido quitando y que la única no era los famosos 40 millones, que había que pensar en el papel que seguiríamos jugando en el subsidio de hospitales y precisamente cuando había una crisis justamente donde cortábamos era en aquello que le daba sentido a la universidad. Añadió que ella veía la oportunidad de no solamente tener un comité para ver donde se puede recortar sino para ver la raíz del problema.
El Prof. Samuel Figueroa expresó que ya se había hecho un esfuerzo de alcanzar la meta que se nos había pedido y no había sido exitoso, que nos movíamos en una segunda ronda a un segundo esfuerzo con una clara conciencia de que los procesos académicos anticipan, y deben regular todo el proceso de toma de decisiones en la dimensión presupuestaria, que él estimaba que en esta segunda ronda no se alcanzaría ni siquiera el nivel de recorte que se había alcanzado en la primera ronda para alcanzar la meta de 2 .3 millones que se nos había indicado y su pregunta era que iba ocurrir. Por último preguntó al Presidente cómo se sentía con la presentación que había hecho en la legislatura, ya que el no se sentía bien y le parecía que no había sido la mejor presentación, que hubiera querido que un Presidente hubiera hecho una presentación distinta.
El Presidente expresó que en la Asamblea Legislativa planteó la tesitura donde se debe mover la conversación del Presidente de la UPR y la Asamblea Legislativa en estos temas que fue la tesitura posterior al 66 y que pensaba que requería revisión y volver a enfocar la base fundamental del entendido entre la sociedad y la universidad en relación a la iniciativa universitaria, que el pensaba que no tenía grandes dotes histriónicas, pero lo que había hecho en dicha asamblea era traerle lo que él consideraba era el gran punto de análisis con relación al presupuesto de la UPR cuya desatención explicaba que a los cien años de historia de la universidad y a los 36 de haber dado uno de los grandes pasos de avance se encontraba con su presidente pidiendo a la Asamblea Legislativa largueza en socorrer el déficit que se encontraba la universidad.
El Prof. Samuel Figueroa dijo agradecer al Presidente sus comentarios, pero le parecía que el mensaje que quiso llevar a la Legislatura no había cruzado con la misma claridad en que lo estaba haciendo aquí y que deseaba que en la próxima asamblea su planteamiento quedara lo más diáfano posible.
El Presidente expresó que le disculpara sus limitaciones expositivas y que haría lo posible pero que no había más comparecencia de presupuesto de la universidad en la asamblea y que la única aprobación del presupuesto sería por la Junta de Síndicos en cuanto al segundo planteamiento del Prof. Figueroa dijo que la coyuntura actual había que enfrentarla con responsabilidad y que imponía el esfuerzo más serio y riguroso para llevar a la institución a la posibilidad de gastos que permiten sus ingresos, que no era un secreto que no podíamos funcionar con abstracción de las limitaciones que ponían nuestros ingresos y ese era el ejercicio que debíamos hacer, que el 8% no era enorme, ya que otras universidades estaban enfrentando el 12% y 15% y que a la universidad de California se le había requerido hacía unos años el 20% de un año a otro. Dijo que tampoco se trataba del suicidio pero que si no se hacía el ejercicio se trataría del suicidio prolongado, no obstante él esperaba una reacción positiva del gobierno. Terminó diciendo que si dentro de una dinámica responsable la universidad hacía el esfuerzo máximo y si se recibía apoyo del Estado se desarrollaría una estructura que permita responsablemente envolvernos en un proceso de financiación de déficit y que veríamos esto como una ocasión de madurar y no como una ocasión de deterioro de las tradiciones institucionales.
El Sr. José Torres del personal no docente expresó que la Hermandad fue quien llevó la iniciativa en el reclamo de los 40 millones y que hasta donde tenía conocimiento se había ganado el caso en los tribunales, se preguntaba si ese dinero se había solicitado y qué había pasado con él. También dijo que había escuchado a la Senadora Margarita Ostolaza hablando que la nueva ley universitaria iba a ser discutida en el verano, cuando alrededor del 90% de las personas que trabajan en la universidad iban a estar de vacaciones y le parecía en cierto sentido una falta de respeto a la universidad. Le preguntó al Presidente cual era su posición respecto a la nueva ley universitaria y con relación a que ésta se discutiera en el verano.
El Presidente dijo que cuando se declaró institucional la Ley de Oportunidades Educativas no se le devolvieron los 40 millones a la universidad y que el Estado no se dispuso a devolverle esa partida de financiación a la UPR y había que recuperarlos, pero no era el tiempo donde recuperarlo porque las finanzas del Estado eran precarias y el cuadre de la política pública no se tenía claro por ser momentos difíciles, que él pensaba que las posibilidades de regreso de esos fondos dependía de cómo se balanceara la coyuntura actual. Sobre la propuesta de ley expresó que consideraba desde la perspectiva más generosa que nos correspondía era un ejercicio de preocupación de un líder o de varios líderes políticos sobre la universidad y debía ser agradecido como tal y que desde su punto de vista todas las percepciones sobre la universidad eran bienvenidas y precisamente porque la universidad reclamaba su autonomía es que debía tener sus puertas y ventanas abierta a la crítica y consideraba que las tensiones, percepciones y diferencias de punto de vista en torno a la universidad debían gravitar hacia los foros universitarios y no lo externos matizados por otro tipo de intereses, que los universitarios debíamos preguntarnos que queríamos hacer y entonces preguntarnos si eso que queríamos hacer necesitaba de cambios estructurales y solamente cuando nos contestábamos que si teníamos que preguntarnos entonces si esas estructuras las podíamos crear desde dentro o si teníamos que salir afuera a pedirlas y si ese fuera el caso habría que salir a pedirlas con mucha particularidad y el pensaba que era eso lo que abonaba más a la cultura en PR, en relación a los estatutos que gobernaran la UPR. Terminó expresando que estaba encantado de reunirse con nosotros y que habría otras tardes para seguir conversando.
El Prof. Waldo Torres dio gracias en nombre del claustro de la buena voluntad del Presidente para trabajar con nosotros y su compromiso tanto para mantener la salud fiscal de la institución como para comprometerse a darle prioridad a la gestión académica y le agradecía sinceramente su disposición de apertura.
La reunión terminó a la 1:15pm.
Sometido por,
Inv. José A. Cabrera
Secretario de la Facultad
Vo. Bo.:
Lic. Rafael Rivera Lehman
Rector
jac/word/c:21mayo02